Los abusos de la movilización y su instrumentalización en Ucrania
Abre una carpeta roja y saca un sinnúmero de documentos legales en ucraniano entre los que de repente aparecen, en un duplicado en blanco y negro, las fotos de su hijo de 44 años tendido en una morgue.
Tetiana Zaitseva, de 68 años, quiere saber cómo murió Artem el 5 de mayo de 2024, horas después de haber sido detenido por soldados responsables del reclutamiento militar.
"Confiaba en ellos (...) pero lo maltrataron y nadie encuentra a los culpables", lamenta con el rostro desfigurado por el dolor.
Oficialmente, falleció por una enfermedad cardíaca.
En Ucrania, los casos de violencia durante la movilización obligatoria de hombres de 25 a 60 años —a quienes se les prohíbe salir del país salvo autorización especial— eran prácticamente inexistentes al inicio de la invasión rusa de 2022, cuando muchos se alistaban voluntariamente.
Ahora son un tema delicado que se ve amplificado por los medios de comunicación prorrusos, canales anónimos de Telegram y blogueros ucranianos que parecen vinculados a Moscú o con motivaciones políticas.
Estos incidentes, minoritarios dentro de un proceso que involucra a decenas de miles de personas, muestran las dificultades de reclutamiento de Kiev y la oposición de una parte de la población civil tras cuatro años de matanzas.
- Violencia recíproca -
Desde el fracaso de la contraofensiva ucraniana del verano de 2023 y el inicio de una guerra de desgaste, se observa un aumento constante de los incidentes vinculados a los reclutadores militares.
De acuerdo con un recuento de la AFP, al menos 30 ucranianos fallecieron desde septiembre de 2023 poco después de ser movilizados: la mayoría tenía problemas de salud, cuatro se suicidaron y dos sufrieron golpes, según comunicados oficiales.
En paralelo, se documentaron cientos de arrestos brutales realizados por reclutadores. Los videos los muestran frecuentemente agarrando a hombres en la calle y arrojándolos a camionetas.
Los reclutadores, algunos de los cuales son excombatientes, también sufren agresiones.
Desde 2022, tres fueron asesinados y se registraron más de 600 "ataques" contra centros de reclutamiento, según la policía.
Ante estos disturbios, el ministro de Defensa, Mijaílo Fédorov, prometió recientemente "cambios importantes".
Un oficial ucraniano de servicio en el frente afirmó a la AFP, bajo condición de anonimato, que debería ser la policía la encargada de detener a los civiles sujetos a la movilización, no el ejército.
También pidió que "se castigue severamente" a los autores de esta violencia "desmoralizante", así como a cualquier caso de corrupción, al considerar que "cuando la ley es igual para todos, es más fácil aplicarla".
Asimismo, el descontento en torno a la movilización se ve alimentado por escándalos frecuentes de corrupción en la concesión de exenciones para el servicio militar.
- "Rostro hinchado" -
En este contexto, el caso de Zaitseva pone de manifiesto una cierta desconfianza hacia el Estado.
Su hijo Artem fue detenido por policías y soldados la noche del 4 de mayo de 2024, en Krivói Rog (centro). A la mañana siguiente, la mujer lo encontró "agitado" en el centro de reclutamiento, escoltado por hombres armados.
Cuando regresó a la noche para llevarle ropa de abrigo, Artem tenía el "rostro hinchado", afirmó. No obstante, le aseguró que "todo estaba bien" y ella, "conmocionada", se fue "sin hacer escándalo".
Una vez en su casa, la funeraria le comunicó que su hijo había muerto. Desde entonces, dice no haber recibido ninguna "condolencia" oficial.
La defensa afirma que falleció por una afección cardíaca, algo rechazado por su madre, quien sostiene que fue golpeado y eso le provocó un malestar y su deceso.
Según un segundo examen médico realizado 16 meses después de la muerte a pedido de Zaitseva, el cuerpo presentaba lesiones no mortales que se produjeron en el centro de reclutamiento, principalmente costillas rotas.
Un caso por "homicidio" fue archivado, pero la mujer impugnó la decisión. Su recurso fue desestimado en primera instancia, pero admitido en apelación el pasado febrero.
- "Manipulación" -
La historia de Artem fue difundida por varios medios rusos que buscan dividir a Ucrania.
También la compartió a sus decenas de miles de seguidores el bloguero ucraniano Miroslav Olechko, quien se presenta como un opositor. Olechko huyó del país para no ser movilizado y acusa constantemente a los reclutadores de ser "ocupantes".
No obstante, una investigación publicada en 2025 por el medio independiente Bihus.Info denunció sus acciones como "manipulación" destinada al "sabotaje del Estado" y no a una "crítica constructiva".
El sociólogo Oleksii Antipovitch, director del instituto de sondeos Rating, dijo a la AFP que el descontento relacionado con "los métodos de movilización" no es una creación del Kremlin.
Según una encuesta, más del 70% de los ucranianos están "insatisfechos" con los reclutadores. Para Antipovich, si no hay cambios, la ira crecerá.
Zaitseva, por su parte, lamenta que sus sufrimientos sean instrumentalizados por quienes hacen el juego a Rusia, que "inició esta guerra" y contra la cual "hay que defenderse". Sin embargo, estima que no puede "callarse".
F.Bellezza--LDdC